Con la llegada de los meses más fríos, las condiciones dentro de la granja cambian y los equipos deben adaptarse a esta nueva situación. La calefacción pasa a tener un papel más importante, la ventilación debe ajustarse y cualquier incidencia en los sistemas de control ambiental puede tener consecuencias sobre el funcionamiento de la explotación.
Por eso, preparar la granja antes del invierno es una parte más del mantenimiento preventivo. Revisar los equipos con antelación permite detectar desgastes, pequeñas averías o elementos que no funcionan correctamente antes de que sean necesarios.
El mantenimiento preventivo no debería comenzar cuando aparece la primera incidencia. Antes de cada crianza es conveniente revisar los principales equipos de la instalación y asegurarse de que se encuentran en condiciones para trabajar.
En una granja avícola, esta revisión incluye diferentes sistemas que trabajan de manera coordinada: calefacción, ventilación, entradas de aire, control ambiental, agua y sistemas de emergencia.
El objetivo no es solo comprobar que los equipos se encienden. También es necesario revisar su estado, limpieza y los elementos que pueden sufrir desgaste con el uso.
Calefacción y ventilación
Durante el invierno, mantener una temperatura adecuada dentro de la nave es esencial. Antes de comenzar una crianza, los calefactores deben probarse y también es necesario comprobar que las chimeneas de salida no presenten obstrucciones.
Pero la calefacción no puede entenderse de manera independiente de la ventilación.
Cuando las temperaturas bajan, es habitual que la ventilación trabaje en unas condiciones diferentes a las de los meses más cálidos. Aun así, reducir la ventilación no significa dejar de renovar el aire de la nave. Es necesario encontrar el equilibrio entre conservar la temperatura y mantener unas buenas condiciones ambientales.
Por este motivo, es importante revisar los ventiladores, las correas, las entradas de aire y las trampillas. También deben comprobarse elementos como las cuerdas, muelles y poleas que intervienen en el funcionamiento de las entradas de aire.
Un sistema de ventilación correctamente mantenido facilita el control de la humedad y de la calidad del aire y ayuda a evitar corrientes de aire inadecuadas.
El control ambiental también necesita mantenimiento
La tecnología permite controlar cada vez con mayor precisión las condiciones de la nave, pero para que esta información sea fiable, los sensores y las sondas deben estar en buen estado.
Antes de cada crianza, conviene revisar las sondas de humedad y CO₂, así como mantenerlas limpias y protegidas. Los datos que proporcionan son importantes para el funcionamiento de los sistemas de control y para ajustar la ventilación a las necesidades de la instalación.
Un sensor que no funciona correctamente puede provocar que el sistema trabaje con información incorrecta. Por eso, dentro del mantenimiento preventivo, revisar estos elementos es tan importante como comprobar un ventilador o un calefactor.
Porque cuando llega el frío, los equipos ya deben estar preparados.